BUCEO

El Salvador es un país privilegiado porque, a diferencia de muchos otros, cuenta con lugares idóneos para la práctica del buceo recreativo-deportivo, entre estos los más visitados son el Lago de Ilopango y la playa Los Cóbanos, en Sonsonate.

Si eres amante de la naturaleza y siempre estás en busca de nuevas experiencias ¿qué te parece alejarte de lo cotidiano, del bullicio y del estrés para sumergirte en un ambiente mágico, lleno de vida, energía y color? ¿Te apetece?

 

En El Salvador hay buzos profesionales y escuelas de buceo  certificadas internacionalmente que ofrecen todos los conocimientos teóricos y prácticos sobre esta actividad, considerada ya por muchos como, “deporte extremo”.

 Expertos en el tema te recomiendan buscar un instructor altamente capacitado que te guíe en este divertido viaje bajo el agua. También sugieren que te informes y cumplas al pie de la letra los requisitos e indicaciones que recibirás como parte del proceso de formación inicial, ya sea que optes por los cursos Discover Scuba Diving, Scuba Diver u Open Water Diver.

 

 

 

 

Por ahora, uno de los buzos más reconocidos y experimentados que tiene el país es Osmín Hernández, “Mincho”, quien trabaja como instructor independiente en “Buceando en 503” y, además, ejerce en otras áreas del buceo profesional y está certificado por la Asociación Profesional de Instructores de Buceo (P.A.D.I., por sus siglas en inglés).

 

“Mincho” afirma que bucear es lo más cercano a estar en el espacio, pues dentro del agua los seres humanos se movilizan desconectados de la superficie. Y cómo no hacerlo, si a tan solo unos pies de profundidad existe un mundo único y fascinante, donde convive una gran cantidad de especies de fauna y flora, algunas de ellas jamás vistas por el hombre.

 

Quienes bucean describen la experiencia como algo inigualable, porque en cada inmersión el panorama cambia y siempre encuentran algo nuevo que ver. De ahí que recomiendan al máximo la práctica de esta actividad ya sea como recreación o deporte.

 

Pero, ¿qué tan costoso es bucear?

 

El buceo no es difícil si se siguen las indicaciones recibidas en clase, porque con ellas se garantiza que al momento de entrar en aguas profundas no habrá problemas, comenta, y añade que, antes de iniciar el proceso de aprendizaje, los alumnos tienen que completar un formulario médico que respalde que están en buen estado de salud.

El buzo es enfático en decir que los estudiantes deben ser conscientes porque si mienten sobre su salud serán ellos mismos los que sufran las consecuencias, ya que bajo el agua determinados padecimientos pueden complicarse y si los instructores que les acompañan desconocen su condición será casi imposible que les brinden la atención adecuada, en el momento justo.

 Los cursos para principiantes se dividen en tres partes: teoría, práctica en piscina e inmersiones en aguas abiertas (lago o mar); asimismo, que las capacitaciones para obtener una licencia de buceo tienen un costo que oscila entre 300 y 400 dólares.

 Pero si lo que quiere es realizar un curso rápido para hacer una inmersión y saber en qué consiste, lo mejor es aprovechar las promociones que con frecuencia publican las escuelas de buceo en sus redes sociales.

  De igual manera, quienes desean una licencia especializada (técnica, comercial, industrial u otra) tienen que someterse a un proceso cuyo costo variará, dependiendo de la modalidad, pues algunas de ellas solo se imparten en el extranjero.

 Hernández también sostiene que no hay una edad específica para comenzar a bucear, algunos lo hacen a los ocho o nueve años, pero la mayoría inicia cuando es adolescente.

 Cabe mencionar, que no todos los que bucean saben nadar a la perfección, por lo que si nadas poco o no sabes hacerlo lo mejor es que antes de empezar el curso se lo comentes al instructor, para que él te indique qué hacer y tome las medidas de seguridad necesarias para que esto no impida que aprendas a bucear.

 En cuanto al equipo tienes dos opciones: invertir y comprarte uno o alquilarlo en la escuela de buceo. La inversión básica supera los 1,300 dólares, sin incluir el tanque y los accesorios; mientras que la segunda propuesta sale más barata y la persona no tiene que preocuparse por darle mantenimiento.

Inmersiones

 La cantidad de pies que se pueden descender bajo el agua se determinará de acuerdo a la licencia de buceo que se posea; por ejemplo, la básica solo permite 60 pies. Es de subrayar que en cada inmersión los instructores acompañan a los estudiantes y, según los reglamentos internacionales, los grupos no pueden excederse de ocho personas, entre ellas dos o tres buzos expertos.

 Durante las sumersiones, además de la fauna y flora, se aprecian naufragios de grandes embarcaciones, las cuales han sido corroídas por el agua salada, convirtiéndose en arrecifes artificiales y zonas de refugio para las especies marinas que allí habitan.

 En nuestro país los sitios donde más personas acuden a bucear son: Lago de Ilopango (San Salvador),  Lago de Coatepeque (Santa Ana), playa Los Cóbanos (Sonsonate), bocana de la Bahía de Jiquilisco e Isla San Sebastián (Usulután) y el tramo entre las playas El Majahual y Mizata (La Libertad).

 Los buzos acuden a algunos de estos sitios únicamente para presenciar los avistamientos de especies como delfines, tiburones y ballenas

 “Mincho”, como pez en el agua.

 Aunque a simple vista parece un hombre muy serio, al escuchar la palabra buceo las facciones de su rostro comienzan a relajarse y a medida avanza la plática las sonrisas, relatos y anécdotas van surgiendo sin parar. Y es que para Osmín Hernández, en su natal cantón Dolores Apulo, bucear es su vida.

 Cuenta que todo comenzó allá por 1980, cuando apenas tenía tres años y medio y uno de sus abuelos le enseñó a nadar en el Lago de Ilopango, al oriente de San Salvador. Este primer contacto con el agua marcó el inicio de una relación que con el paso de los años se hace más estrecha.

 A sus 13 años se sumó como guardavidas a la Cruz Roja Salvadoreña y tres años después pasó a formar parte de la Unidad de Buceo, Búsqueda y Rescate de Cadáveres de dicha entidad.

 Recuerda que esa tarea llamó su atención en 1994, luego que una lancha volcó y ocho personas perdieron la vida en el lago. En los más de 20 años que perteneció al cuerpo de socorro afirma que participó en más de 30 rescates de cadáveres

 En el 2004 comenzó a laborar como instructor en una escuela de buceo, posteriormente se trasladó a otra y para 2012 se lanzó al ruedo de manera independiente. Desde entonces ha enseñado a bucear a cientos de personas, además de ayudarles a obtener licencias y certificaciones internacionales de buceo.

 Con el paso del tiempo, las marcas producto del sol y la sal se hacen más visibles en su piel bronceada; de igual manera, es evidente su gusto por aprender y enseñar todo lo que sabe sobre esta actividad.

 Sus experiencias presenciadas en el fondo del mar lo motivan y ahora comparte con sus alumnos, a quienes considera “privilegiados”, ya que forman parte de un grupo selecto que verá de cerca cosas que pocos podrán ver a lo largo de su vida.

Especialista

Osmín Hernández tomó la decisión de formarse profesionalmente en esta área y comenzó a investigar, tanto así que recibió varios cursos dentro y fuera del país avalados por PADI.

Entre las clases que tomó están las de buceo lateral, comercial, industrial y técnico, siendo en la actualidad el único salvadoreño capacitado como buzo técnico, pues los otros dos que tienen esta acreditación en el país son extranjeros.

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